Exceso de capital y exceso de población
En una época en la que se propaga la ilusión sobre el dominio de las redes neuronales y las transacciones financieras se realizan en fracciones de segundo, el fragmento publicado a continuación, extraído del tomo III de “El capital”, se presenta no como un artefacto histórico, sino como un corte anatómico aterradoramente exacto de la actualidad. Mientras el pensamiento burgués atribuye las crisis a “choques externos”, Marx deja al descubierto la paradoja fundamental del sistema: la existencia simultánea de capital excedente y de población excedente. Él demuestra que la crisis no es consecuencia de un exceso físico de bienes para la humanidad, sino un callejón sin salida matemático en el cual gigantescas masas de trabajo objetivado pierden la capacidad de generar una tasa de ganancia suficiente, empujando a la economía hacia aventuras especulativas y burbujas crediticias. «Sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario»_, reza el axioma del primer marxista ruso, Plejánov. Si se reduce la contradicción principal del capitalismo a problemas de “distribución injusta”, la respuesta será un reformismo sin salida. Sin embargo, la ciencia objetiva de Marx no deja lugar a ilusiones: el capitalismo es capaz de restaurar su tasa de ganancia únicamente a través de la destrucción bárbara de los valores acumulados —quiebras masivas, desvalorización del trabajo y guerras imperialistas. Es necesario recurrir a la fuente original para luego observar cómo la lógica de hierro de Marx se abre paso a través de las contradicciones tecnológicas y sociales del siglo XXI.